Hasta que no había conocido a Ginna no sabía lo que era tener una verdadera amiga shar pei.
Hasta entonces a veces tenía la sensación de amor perruno un poco condicionado por los premios, las actividades, los cuidados…
Pero comprendí que la compresión y el amor verdadero de un perro hacía el humano en verdad existen… y me lo demostró mi querida amiga Ginna…
Como había dicho antes, la conocí cuando ya tenía 2 años, y la verdad pensaba que me iba a costar educarla o al menos ganar su confianza y el cariño…. Pero fue un amor a primer lametazo, y una compresión a primera mirada…
Y parece que es imposible llegarse a enamorar por un perro adulto, ya que no le viste de cachorro, no le cuidaste desde que prácticamente tuvo el uso de razón, no le calmabas cuando tenía miedo por las noches, pero sí es posible.
En pocos días Ginna supo adaptarse a nuestra casa y seguir nuestras pautas y ciertas reglas. Hacía un mes en casa llegó a pasear sin correa ya que me demostró que podía confiar en ella y nunca me ha defraudado.
A medida que pasa el tiempo y llegan la primavera y el verano cada vez salimos más de casa y empezamos con nuestro pequeño entrenamiento divertido - patinar.
Ginna es una perrita muy dócil y una ¡Gran patinadora! Me sigue a todas partes e intenta captar cada mi gesto. Se nota que le gusta mucho ese juego y con toda su sonrisa encantadora me lo demuestra….
En cuanto tenga una ocasión se acerca a mi y pide sus merecidas caricias, me lame la cara, las manos, y me mira a los ojos con una mirada única como solo ella sabe hacer…
Muchas veces la dejo suelta y la lista hace carrerillas conmigo - de momento voy ganando yo…-jeje y es que sin los patines no llegaría ni alcanzarla…
Ginna sabe hacer muchas cosas, hasta los trucos de magia…. Jejeje (su antiguo dueño la enseñó a buscar una moneda escondida en la mano - ¡sabe adivinar en que mano está!)
También le gusta mucho refrescarse comiendo hierba en el campo… me hace mucha gracia porque puede estar hasta 1 hora tumbadita en la hierba escogiendo las mejores hojitas para comer.
En cambio es bastante cuidadosa con el agua, las primeras veces ni se acercaba al río, en cambio al ver a su parejita Leo refrescarse en el agua, poco a poco está empezando a entrar junto a él.
No intento obligarla ni siquiera acercándola un poquito ya que sabemos por propia experiencia que se asustan si las cosas no van bien y nunca más vuelven a mojarse, es mejor que lo aprendan por su cuenta….
O no lo hagan - no a todos los shar peis, ni mucho menos, les gusta el agua, más bien es una excepción.
Y por último me gustaría compartir la sonrisa de Ginna con todos vosotros.
Ese brillo de ojos, esa expresión tan sencilla y encantadora a la vez, para mi no tienen precio.
Muchas veces con solo mirarla se me quitan todas las tristezas y preocupaciones, y es que Ginna es la mejor a la hora de subir el ánimo y calmar a los que la rodean… Es muy amorosa.
Cada vez publicaremos más historias sobre nuestra Ginna, espero que os haya gustado este artículo...
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